En 1934 volvió al tema del cáncer después de que Richard Shope le solicitó que trabajara en un virus que había descubierto y que era responsable de unas verrugas gigantes en los conejos salvajes en el sudoeste de los estados Unidos (papiloma de Shope). Comprobó que se trataba de un tumor, porque trasplantado en profundidad degeneraba en carcinoma que crecía de forma invasiva y acababa por producir la muerte del conejo. Además, los tumores inducidos en conejos domésticos crecían de forma progresiva, invadían los tejidos vecinos y producían metástasis. Esta evolución «maligna» se podía aumentar al exponer los papilomas a varias sustancias como el rojo escarlata.

Estos argumentos parecían ser suficientes para Rous en lo relativo a las hipótesis que ya había expuesto en sus trabajos con aves. A partir de entonces comenzó a utilizar el virus del papiloma para estudiar la carcinogénesis. Llegó a pensar que podía hablarse de que el cáncer era como una enfermedad infecciosa, aunque bajo una serie de condiciones, entre las que se encontraba la predisposición. Tabién llegó a utilizar otro agente externo: el alquitrán; con éste pretendía crear condiciones favorables en las células para que fueran más receptivas a la infección viral.

Durante la segunda guerra mundial trabajó con cánceres transplantables al conjeo que derivaban de lo que llamó «carcinoma V2». Posteriormente se interesó en la carcinogénesis inducida por sustancias químicas y más tarde señaló que ambos (virus y sustancias químicas) llegan a producir cánceres con más frecuencia que de forma separada. Estos hechos darían lugar después a importantes líneas de investigación.

Sin embargo, los investigadores fueron bastante escépticos con las ideas de Rous hasta que en 1951 Ludwig Gross (1904-1999) aisló el virus que provoca la leucemia en las ratas. Éste describió la transmisión de los tumores murinos causados por retrovirus. Pero, a pesar de estos resultados en favor de la etiología viral de los tumores, se decía que la transmisión en animales de laboratorio era principalmente congénita, por lo que no era posible en la especie humana. Se desconocía entonces que los retrovirus pueden insertarse en el genoma celular. Uno de los que se opuso a Rous fue James Ewing, director del Memorial Hospital for Cancer and Allied Diseases in New York, quien afirmaba que el origen del cáncer estaba en la célula.

El pleno reconocimiento a las contribuciones científicas de Rous llegó en 1966 cuando se le concedió el premio nobel de fisiología y medicina junto con Charles B. Huggins (1900- 1997), al que se debe la inclusión del término «hormonal environment» en el estudio etiopatogénico del cáncer.

Más tarde Michael J. Bishop y Harold E. Varmus descubrieron en la década de los ochenta el primer oncogén humano. Hasta entonces se pensaba que los oncogenes eran inoculados por los virus a las células humanas y a partir de ese momento se producían las transformaciones necesarias que daban lugar a las células tumorales. Ellos comprobaron que los oncogenes no eran el producto de la inoculación de determinados virus en las células del organismo humano, sino parte integrante del material genético normal del virus, el cual lo había adquirido al entrar en contacto con las células humanas, y no al revés, como se pensó en un primer momento. Con estas bases comenzaron a estudiar los retrovirus (virus que son capaces de inducir el cáncer en los animales), llegando a identificar los tres genes que son necesarios para su replicación. También describieron un cuarto gen, al que llamaron «oncogén». Con estos hallazgos se pudo comprender la producción de tumores malignos a partir de los cambios que se producen en los genes normales de la célula, que no sólo son producidos por virus, sino que pueden ser causados también por radiaciones y sustancias químicas.

Rous contrajo matrimonio con Marion Eckford deKay y tuvieron tres hijas: Marion, Ellen y Phoebe. En 1945, cuando tenía 65 años, continuó como emérito del Instituto. Prosiguió sus trabajos de laboratorio hasta su fallecimiento, que sucedió el 16 de febrero de 1970.

La investigación sobre el cáncer ya tuvo importantes repercusiones sociales en la época de Rous. Sus trabajos fueron reconocidos en todo el mundo. En 1927 fue elegido miembro de la Academia de Ciencias. Recibió honores de la Royal Society de Londres, de la de Dinamarca, de la Academia de Ciencias y letras de Noruega, de la Academia de Medicina de París, etc. Fue Honorary Fellow del Instituto Weizmann. Recibió también el premio Lasker, de la American Public Health Association, la medalla Kovalenko, de la National Academy of Sciences, y el United Nations Prize for Cancer Research. La entonces República Federal Alemana le concedió el premio Paul Ehrlich-Ludwig Darmstädter.

José L. Fresquet. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación (Universidad de Valencia-CSIC). Agosto, 2005.

Bibliografía

—Gross L; Dreyfus Y. ¿Cómo se transmite el virus de la leucemia de ratón de huésped a huésped en condiciones naturales? En: Carcinogénesis. Una crítica amplia 20 Anu. Symo. sobre investigación fundamental del cáncer. Baltimore Williams y Wilkins: 1987, 9-21.

– Fundación Nobel. 1967. Les Prix Nobel En 1966. Imprimerie Royale P. A. Norstedt & Soner, Estocolmo, Suecia. 162–171.

—Peyton Rous: padre del virus tumoral. . Revista de Medicina Experimental, 2005; 201 (3): 320.

—Van Helvoort, T. A century of research into the cause of cancer: is the new oncogene paradigm revolutionary? Hist Philos Life Sci. 1999;21(3):293-330.

– Vogt, P. K. Peyton Rous: homenaje y valoración. FASEB J. 1996 Nov; 10 (13): 1559-62.

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