En su interpretación más común, el fenomenalismo sostiene que las declaraciones que afirman la existencia de objetos físicos son equivalentes en significado a las declaraciones que describen sensaciones. Más específicamente, el fenomenalista afirma que decir que un objeto físico existe es decir que alguien tendría ciertas secuencias de sensaciones si tuviera ciertas otras. Por ejemplo, decir que hay algo redondo y rojo detrás de mí podría ser decir, en parte, que si tuviera las sensaciones visuales, táctiles y cinestésicas (de movimiento) de girar la cabeza, parecería ver algo redondo y rojo. Si tuviera las sensaciones de aparentar alcanzar y tocar esa cosa, esas sensaciones serían seguidas por las sensaciones táctiles familiares asociadas con tocar algo redondo.

En lugar de hablar de los significados de las declaraciones, los fenomenalistas podrían sostener que el hecho de que algo rojo y redondo exista simplemente es el hecho de que un sujeto tendría ciertas secuencias de sensaciones siguiendo a ciertos otros. La motivación principal del fenomenalista es el deseo de evitar el escepticismo con respecto al mundo físico. Debido a que muchos filósofos vincularon el significado de las declaraciones a su potencial verificable, algunos fenomenalistas argumentaron además que es solo reduciendo las afirmaciones sobre el mundo físico a afirmaciones sobre posibles sensaciones que podemos preservar la inteligibilidad de hablar sobre el mundo físico.

Hay muy pocos filósofos contemporáneos que abrazan el fenomenalismo. Muchos rechazan el marco epistemológico fundacionalista que hace tan difícil evitar el escepticismo sin fenomenalismo. Pero el rechazo histórico de la opinión tenía más que ver con la dificultad de llevar a cabo el programa de traducción prometido.

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