Los espacios anatómicos potenciales son vitales para el funcionamiento normal y sin dolor del corazón, los pulmones y el sistema locomotor. También son la base para procedimientos endoscópicos extraluminales. Sin embargo, comprender los espacios potenciales puede ser un desafío. En la disección, los espacios potenciales, como bursas y vainas de tendones, generalmente pasan desapercibidos. Otros, como los sacos pleurales y pericárdicos, se ven solo después de que se han abierto, convirtiéndolos en espacios realizados más representativos de los estados patológicos.

Los conceptos difíciles incluyen: (1) un» espacio vacío», que contiene solo una capa capilar de fluido lubricante, (2) una estructura rodeada por (pero no dentro de) un espacio potencial, (3) la capacidad de los espacios potenciales húmedos para proporcionar adherencia y permitir el movimiento de baja fricción al mismo tiempo, en presencia de presión positiva o negativa, (4) capas parietales y viscerales que son capas continuas del mismo saco, y (5) el efecto de actualización (interrupción de la tensión superficial), como en la atelectasia.

Las ilustraciones son útiles, pero requieren exageración engañosa. Las herramientas simples para demostrar mejor los conceptos incluyen globos grandes, bolsas de plástico, papel de calculadora, portaobjetos de vidrio, juguetes «wiggler de agua» y, para disecciones, una jeringa con líquido coloreado inyectable.

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