Las infecciones graves causadas por bacterias que se han vuelto resistentes a los antibióticos de uso común se han convertido en un importante problema de salud mundial en el siglo XXI. No solo son más graves y requieren tratamientos más largos y complejos, sino que también son significativamente más caros de diagnosticar y tratar. La resistencia a los antibióticos, inicialmente un problema del entorno hospitalario asociado con un mayor número de infecciones adquiridas en el hospital, generalmente en pacientes gravemente enfermos e inmunodeprimidos, se ha extendido ahora a la comunidad, causando infecciones graves difíciles de diagnosticar y tratar. Los mecanismos moleculares por los que las bacterias se han vuelto resistentes a los antibióticos son diversos y complejos. Las bacterias han desarrollado resistencia a todas las clases diferentes de antibióticos descubiertas hasta la fecha. El tipo de resistencia más frecuente se adquiere y se transmite horizontalmente a través de la conjugación de un plásmido. En los últimos tiempos, nuevos mecanismos de resistencia han dado lugar al desarrollo simultáneo de resistencia a varias clases de antibióticos, creando cepas bacterianas multirresistentes (MDR) muy peligrosas, algunas también conocidas como «superbacterias». El uso indiscriminado e inadecuado de antibióticos en clínicas ambulatorias, pacientes hospitalizados y en la industria alimentaria es el factor más importante que conduce a la resistencia a los antibióticos. En los últimos años, el número de nuevos antibióticos autorizados para uso humano en diferentes partes del mundo ha sido menor que en el pasado reciente. Además, ha habido menos innovación en el campo de la investigación y el desarrollo de descubrimientos antimicrobianos. La industria farmacéutica, las grandes instituciones académicas o el gobierno no están invirtiendo los recursos necesarios para producir la próxima generación de nuevos medicamentos antimicrobianos seguros y eficaces. En muchos casos, las grandes compañías farmacéuticas han terminado sus programas de investigación antiinfecciosos por completo debido a razones económicas. Las posibles consecuencias negativas de todos estos eventos son relevantes porque ponen a la sociedad en riesgo de propagación de infecciones bacterianas potencialmente graves por MDR.

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